Francia vota, la política tradicional tiembla

       Cuarenta y cinco millones de franceses están llamados mañana a las urnas en una jornada electoral que pasará a la historia no sólo por la indecisión de quienes decidirán como será la Francia de los próximos cinco años sino también por los candidatos, quizás los más variados en los últimos años. En las últimas semanas, las proyecciones apuntan a un empate casi técnico entre el candidato del movimiento centrista “En Marche” Emmanuele Macron y la ultraderechista líder del Front National, Marine Le Pen. Por otro lado, encontramos a François Fillon (líder del clásico partido de derechas francés), salpicado por la corrupción en torno a su figura y Jean-Luc Mélenchon (líder del movimiento izquierdista de Francia Insumisa), que según los sondeos daría la sorpresa obteniendo en torno a un 18% de los votos y con una popularidad creciente en las últimas semanas. Esto lo ha conseguido con un discurso antieuropeísta y social, bajo el eslogan “La force du peuple” (La fuerza del pueblo) que recuerda a una oposición al lema de Le Pen: “Au nom du peuple”. De la derecha a la izquierda, el auge de ambos deja un mensaje claro: los comicios de mañana son un nuevo obstáculo para la política tradicional.

Macron y Le Pen: la moderación frente al discurso patriótico

       Si hacemos caso a las encuestas, Emmanuele Macron y Marine Le Pen se verían las caras mañana y se disputarían el primer lugar o incluso empatarían. Maxime y David, dos franceses de a pié, comparten su opinión horas antes del momento decisivo.

       Maxime Barbier, director de una start-up en el ámbito de la innovación, asegura que las elecciones de este domingo significan “una renovación en la política”. El líder más fuerte para este emprendedor es Emmanuele Macron, “incluso aunque sea impreciso”, dice. Así, coincide con el resto de sus seguidores, que le definen como una opción más moderna y no populista, siguiendo su idea de mantener al país en la UE y de llevar a cabo una inversión para renovar el sector público, el digital y a favor de un impacto ecológico positivo. Macron, con su mensaje más moderado, se ha ganado a miles de personas e incluso a miembros del Partido Socialista francés que se han posicionado en contra del candidato oficial del partido, Benoît Hamon, definido por muchos como “el capitán del socialismo a la deriva”. Según los sondeos, el ex-ministro de economía ganaría las elecciones de mañana aunque a poca distancia de la ultraderechista Marine Le Pen.

          Sin embargo, quienes ven a Marine Le Pen mañana como ganadora destacan la necesidad de acabar con décadas de “deriva política” en Francia, defendiendo el discurso de poner por delante a Francia, “en el nombre del pueblo” (eslogan de la campaña). Así lo afirma David Soko, community manager de un periódico parisino para quien Marine es “sin duda”, la candidata más fuerte. “Ella es la única candidata que responderá de forma correcta y completa a las amenazas terroristas y al crecimiento de la violencia en Francia”, asegura. Además, dice desear que “Francia recupere su libertad saliendo de la UE. Marine desea una Europa de naciones libres donde cada país obtenga su beneficio sin estar sometido”, sostiene. A los indecisos, que según las encuestas serían nada más y nada menos que dos de cada tres votantes, les diría que “Marine es la única y verdadera alternativa a la política permisiva. Marine dará las llaves de Francia al pueblo para recuperar su seguridad, su empleo, su competitividad y sus derechos legislativos”, dice.

            Cuál de los discursos ganará es una pregunta cuya respuesta se conocerá al cierre de los colegios electorales en una jornada, la de mañana, a la que se mira con emoción y miedo a partes iguales. Candidatos y votantes vivirán una de las primeras vueltas más reñidas de la historia reciente del país, mientras la política exterior y más especialmente Bruselas mirarán a París con incertidumbre y desasosiego. La respuesta del qué pasará la tiene Francia y aquellos que decidan acudir a las urnas. Quedan menos de 24 horas.

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Imagen: RTVE.es

Una beca: mi billete a Canadá

       Después de un tiempo sin creerme del todo que pasaré el próximo curso al otro lado del Atlántico, hoy puedo asegurar que mi próximo destino será Canadá. Todo gracias a la beca de la Fundación Amancio Ortega, que este año he conseguido junto a otras setenta y nueve gallegas y gallegos y 420 más del resto de España.

       Para aquellos que no conozcan de que se trata, cada año la Fundación Amancio Ortega oferta 500 becas dirigidas a estudiantes de 4º de la ESO para cursar 1º de Bachillerato en Canadá o en los Estados Unidos. El primer requisito es obtener una media mínima de 7 en el conjunto de las asignaturas y un mínimo de 8 en la asignatura de inglés. Después de esto y de elegir el destino al que te gustaría ir, la primera parada es el examen escrito, un examen que evalúa tus competencias en listening, writing y reading. En caso de superar esta prueba, el segundo paso es el examen oral, donde deberás mostrar tu nivel oral de inglés y tus ganas de conseguir la beca. Si estás interesada o interesado en ello, no dudes en preguntarme en los comentarios o en visitar la página oficial del programa: https://becas.faortega.org/.

              Después de esta breve explicación, creo que es momento de presentarme. Soy Jorge Noya, uno de los 500 becados de la Fundación Amancio Ortega, una beca que como explico en el título de esta publicación me brindará la posibilidad de pasar el próximo curso en uno de los países más grandes y diversos del mundo: mi billete a Canadá. Y este es el primer capítulo de mi experiencia personal, parte fundamental de este blog.

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Imagen: La Portada Canadá

¿Por qué “white leaf”?

       La primera cuestión que se os puede venir a la cabeza es el por qué de este nombre, pero os adelanto que no es tan complicado de entender como parece. “White leaf” significa “hoja blanca” en inglés. Aunque en esta lengua no se utilice esta palabra para nombrar la hoja de papel en la que se escribe sino para nombrar la hoja de una planta, mi objetivo era el siguiente: buscar un nombre, creativo, que reflejase la esencia de este blog.

      De este modo, el nombre refleja la combinación de experiencia personal (un año en Canadá, cuyo símbolo nacional es una hoja de arce) y la actualidad, que llega a todos nosotros en forma de letras y palabras plasmadas en una hoja, un post o una imagen originalmente en blanco.

        Así empieza todo. No tengo claro cuánto tiempo seguirá esto adelante, pero mi propósito es ofrecer a aquellas personas que utilicen un poco de su tiempo para leer este blog (ya sean cinco o cien) , originalidad, actualidad y experiencia personal. Todo desde una imagen minimalista, con la que pretendo acercarme a los testimonios, las experiencias o las historias. Tanto la mía propia como la de aquellos que acepten mi llamada.

            Es tiempo de hojas blancas, en las que escribir una nueva historia. Quizás un nuevo modo de contar las cosas.